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Juan Serrano "Finito de Córdoba" debutó el 27 de junio de 1987, en Santiponce (Sevilla), con Luis de Pauloba y Pallí. Su debut con caballos se produjo el 25 de marzo de 1989, en Marbella (Málaga), con Espartaco Chico y Pepe Luis Martín, y novillos de Juan Pedro Domecq. Su debut en Madrid fue el 23 de septiembre de 1990, con Luis de Pauloba y Cristo González, y reses de Jandilla.

Tomó la alternativa en Córdoba el 23 de mayo de 1991, teniendo como padrino a Paco Ojeda y de testigo a Fernando Cepeda, con ganadería de Torrestrella. Tomó la confirmación en Madrid el 13 de mayo de 1993, con padrino José Ortega Cano y como testigo Manuel Caballero.

Javier Moreno lleva un apodo ilustre, Largartijo de Córdoba, para más señas. Tiene sangre del hermano de uno de los toreros más recordados de la historia, Rafael Molina 'Lagartijo', Juan Molina. Su descendencia también vaga por la dinastía de los Zurito e incluso tiene un goterón de doña Angustias Sánchez, madre de Manolete. Por eso, Javier solo podía ser torero.

Su debut con picadores fue en Utrera en 2015. En su tercera tarde tuvo arrestos para presentarse en su Córdoba natal con todo lo que aquello supone. Con la exigencia de una plaza de primera, con la responsabilidad de los lazos de sangre y con la bisoñez de quien da sus primeros pasos en la profesión fue capaz de salir en hombros con las dos orejas del novillo que cerró el festejo.

Su vida ha ido en paralelo entre la gimnasia rítmica y su pasión por la tauromaquia. La gran afición de su padre y la familia de éste, desde pequeña acudía a los tradicionales encierros de reses bravas y festejos que se celebraban en la localidad cordobesa de Dos Torres de donde es origen  su familia paterna. Fue en una de estas celebraciones populares donde, Rocío Romero por primera vez, se atrevió a dar rienda suelta a la pasión que afloraba en su interior, y así, se plantó ante de las becerras de la tradicional suelta en la plaza de toros y le dio varios muletazos, sintiéndose en aquel momento la niña más feliz y afortunada del mundo. Debut con Picadores el 18/02/2018 en Vistalegre, Madrid.

Finito de Córdoba celebró a lo grande su trigésimo aniversario de alternativa esta tarde en el Coso de los Califas cordobés, donde logró desorejar a su segundo toro muy bueno de Fuente Ymbro que enlotó una buena corrida de la que destacó también otro segundo de nota. Más allá de los trofeos, Finito estuvo como
en sus grandes tardes en ese cuarto. Además, dio visibilidad a Lagartijo, que le acompañó en hombros, y Rocío Romero en una tarde en la que, para la fecha y la situación actual, se registró una buena entrada de público.

Toro de excelentes hechuras por bajo y manos cortas con cuello al que lanceó superior a la verónica Finito. Cumplió bien en varas y lo cuidaron sin mucho castigo. Finito lo ha toreado roto y encajado. Desde el inicio hasta un final de toreo a dos manos y trincheras con dos o tres tandas con la mano derecha enormes con una elegancia y compás grandes. Un toro muy bueno de Ricardo Gallardo y el mejor toreo de Finito. Estocada algo trasera, tardó el toro en doblar, pero dos orejas para Finito.

El público, cariñoso, obligó a salir a saludar tras el paseíllo a Finito. Su primero fue un jabonero precioso, estrecho de sienes. Musculado. Agarrado al piso, sobre todo después del tercio de varas. Lo probó Finito una y otra vez, pero el toro se negó a tirar para adelante. Lástima porque las hechuras eran ideales. Muy complicado para entrar a matar. Aplausos de ánimo.

Novillo castaño bien presentado que salió con buen aire y Lagartijo lo toreó bien a la verónica, aunque dobló las manos y deslució el saludo. Brindó la faena a Finito de Córdoba. El novillo tuvo muy buenas embestidas y fue  noble con el único defecto de abrirse en los viajes hacia adentro. Buenas tandas con la mano derecha y algunos naturales limpios de buen trazo. Un novillo de los ideales para torear, de una gran nobleza y embistiendo por afuera Una faena larga, que acabó metido entre los pitones al final. Terminó de rodillas con el público muy a favor. Estocada sin puntilla. Dos orejas. 

Buen novillo el jabonero quinto que lo hizo mejor cuando más le bajó la mano Lagartijo y brindó la faena a El Cordobés. Con menos inercia, para ir a buscarlo con los vuelos y para traerlo toreado y tirar de él por abajo. A mitad de faena metió la cara entre las manos, porque quizá pedía un terreno más cerrado que en el centro del Ruedo.

Buen novillo y de embestida profunda cuando el novillero le cogía el aire, mejor sobre el pitón derecho. Estocada delantera, para sumar otra oreja.

Novillo jabonero muy noble y en la línea delgada de rajarse o no.

 

Buenos lances con el capote de Rocío Romero, que firmó también un buen inicio de faena, tras brindar a Finito. Lo toreó sin obligarle, a su aire, buscando los embroques entre pase y pase para ligar al abrirse el novillo demasiado. Pero la faena la acogió bien el público y ella estuvo firme. Se complicó el novillo para matar y se atascó con la espada, pero saludó una ovación tras aviso.

Serio y bueno, pero con sus teclas en colocación fue el novillo que cerró plaza. Rocío Romero brindó la faena al público la faena, que comenzó accidentada al arrastrar el novillo a la torero con una pata, al ser desarmada con la mano izquierda. Pero subió el tono de la faena por el pitón derecho y en un terreno más cerrado. Insistió mucho con la mano izquierda sin lucimiento. De nuevo se atascó con la espada y el descabello, ovación tras aviso.

Cronica Mundotoro